Hace ya mucho que los principales fabricantes de teléfonos inteligentes utilizan baterías selladas dentro del equipo. Y aunque en la actualidad, debido a las mejoras en tecnología, las baterías no pierden su capacidad de recarga hasta los dos o tres años, llegado ese momento, la mayoría de los usuarios opta por reemplazar su dispositivo.
Eso cambiará a partir de febrero de 2027, cuando la Uniión Europea exigirá que todo teléfono a la venta tenga al menos siete años de repuestos disponibles y que los usuarios estén en capacidad de reemplazar sus baterías sin acudir a servicio técnico especializado o utilizar herramientas especiales ni productos químicos para remover la vieja batería.
El objetivo de esta regulación es reducir la basura electrónica, que se genera al reemplazar equipos que no son reciclados ni circulados, convirtiendo el tiempo estimado de duración de un equipo en una oblígación para los fabricantes promoviendo la producción de equipos más duraderos. Así también se fomenta la economía circular.
Fuente: Law Street Journal

